(CNN Español) – “Acabo de firmar tu sentencia de muerte”.

Esas fueron las duras palabras que la jueza Rosemarie Aquilina le dijo al exmédico del equipo de gimnasia de Estados Unidos Larry Nassar al leer su condena de 175 años de prisión. Fue un momento que le dio la vuelta al mundo, una frase que las víctimas y sus familias esperaban oír tras un duro juicio muy mediático que expuso los abusos de un hombre a más de 150 mujeres, muchas de ellas niñas que le confiaron su salud, y cuyos testimonios la jueza pidió escuchar sin reservas.

Aquilina fue la primera mujer auditora general de la Guardia Nacional de Michigan. Sirvió 20 años en el Ejército de Estados Unidos y se retiró con honores. Y, aunque hoy protagoniza titulares por condenar a Larry Nassar por acoso y abuso sexual, la jueza insiste en que no le queda mucho tiempo para ver televisión: “Tengo cinco hijos y dos perros, mis padres viven conmigo, trabajo en cuatro empleos”, reveló mientras sentenciaba a Nassar. Pero esas son apenas algunas cifras de su vida.

¿Quién es entonces esta mujer que, enfundada en su túnica negra, acaparó junto a las víctimas la atención del caso? ¿Qué hay detrás de su ceja levantada y la severidad con la que miraba a Nassar? Como ella misma lo reveló, una historia que empieza por no tener patria.

La jueza Rosemarie Aquilina observa a Larry Nassar durante la declaración de una de sus víctimas. (Crédito: Scott Olson/Getty Images)

“Llegué a este país sin estado, sin naturalizar. Mi padre es maltés, mi madre es alemana. Y me crié con los valores viejos del país. Y mi abuela siempre me decía y mis padres siempre me decían, mi abuelo también, que Estados Unidos es el mejor país. Yo creo eso. Es por eso que serví en el Ejército. Es por eso que siempre he hecho servicio comunitario”, aseguró Aquilina este miércoles durante la condena. La disciplina con la que ejerce su función de jueza parecen ser su carta de presentación.

“No soy especial”

Su papel durante el caso de Nassar la convirtió en una especie de hada madrina con un poder real: la justicia. Pero como los abusos sexuales no son un cuento de hadas –ni tampoco las historias de las víctimas acaban con un “y fueron felices para siempre”–, esta jueza también lleva días insistiendo en que sólo está cumpliendo su labor.

“No soy especial, estoy haciendo mi trabajo. Si vienes a mi sala del tribunal, cualquier miércoles, y observas la audiencia de condena, yo le doy voz a todos. Le doy voz a los acusados, a sus familias cuando están aquí. Le doy voz a las víctimas. Intento tratarlos a todos como familia, porque ese es el sistema de justicia en el que me enseñaron a creer”, explicó Aquilina este miércoles. 

Y, en la audiencia condenatoria de Nassar, las víctimas del exmédico no sólo tuvieron espacio para hablar de todo daño que él les causó, sino también para oír de la jueza palabras de empoderamiento, mensajes con los que seguir adelante.

“Me parece, después de esto, que puedes terminar de escribir. Haz encontrado tu voz. Es una voz fuerte, efectiva y valiente, y tienes un hijo que está por nacer. Tal vez lo que tienes que hacer es comenzar y terminar una canción de cuna”, le dijo a una de las víctimas. “Creo que sería una buena terapia para ti y para tu hijo y para el resto de nosotros oírte cantar y saber en esa voz que eres una torre de fortaleza, y todos los sobrevivientes pueden serlo”, insistió.

A otra, le confesó: “Quisiera que mi túnica viniera con una varita mágica que pudiera agitar sobre ti y sanarte. Pero esos son cuentos de hadas”. Entonces, a falta de magia, les abrió las puertas de su tribunal a todas las mujeres que tuvieran algo que decir… hasta último minuto. “Incluso cuando tenía evidencia más que suficiente para determinar su sentencia, tras oír una pequeña parte de las víctimas. Al final, más de 150 mujeres alzaron su voz, muchas para hablar del abuso por primera vez”, como lo señaló en su columna de opinión el en CNN la psicóloga Peggy Drexler.

Antes del juicio de Nassar

En noviembre de 2008, la jueza Aquilina fue elegida en el Tribunal de Circuito número 30 para el condado de Ingham, como aparece publicado en su perfil de la página web del condado. Es la misma que en 2013, falló contra la declaración de bancarrota de Detroit y exigió que retiraran. Estará detrás de su estrado hasta 2020.

Pero antes de ostentar dicho cargo, empezó su carrera legal como asistente administrativa del senador John F. Kelly por 10 años, según reseña el perfil. Después se asoció con el congresista en una firma de cabildeo. Fue en ese momento cuando llegó la empresa Aquilina Law Firm, que la llevaría a presentar el programa de radio “Ask the Family Lawyer” (“Pregúntale a la abogada de familia”).

Y como si su carrera legal no fuera suficiente para llenar sus días también es profesora adjunta en la Escuela de Derecho Thomas M. Coole, añade la publicación del condado. Sus clases son de derecho de familia, proceso legislativo, defensa de las mujeres agredidas, abuso y negligencia de menores, derecho animal, entre otras más. De hecho, la escuela Coole reconoció su excelencia como maestra. También es autora de dos libros de ficción, el último de los cuales fue lanzado en diciembre pasado y narra la historia de un equipo de detectives que intenta rastrear a un asesino, de acuerdo con la descripción del libro.

“No tengo muchos amigos porque hablo claro”

En la declaración que leyó este miércoles durante la audiencia de Nassar, la jueza Aquilina logró en cuatro frases una especie de manifiesto sobre ella misma. “No soy muy querida porque hablo claro. No tengo muchos amigos porque hablo claro. Si me haces una pregunta, es mejor que estés preparado para la respuesta. Hablo claro porque quiero un cambio. Porque no creo en ocultar la verdad. No estoy diciendo que siempre tengo la razón. Pero lo intento”, aseguró.

Y, cumpliendo esa declaración, a lo largo de los días que duró la audiencia de sentencia, le habló muy claro a Nassar, quien se declaró culpable de siete cargos por conducta sexual criminal en el condado de Ingham (Michigan) y admitió haber usado la confianza de su posición médica para agredir y abusar a niñas bajo el pretexto de recibir tratamiento médico.

“Quiero que sepas que, por mucho que haya tenido el honor y el privilegio de escuchar a las sobrevivientes, tengo el honor y el privilegio de sentenciarlo”, le dijo Aquilina a Nassar . Porque no te  mereces caminar fuera de la prisión nunca más. No has hecho nada para controlar esos impulsos y en cualquier lugar que camines, la destrucción ocurrirá a los más vulnerables”, remató. Y, por supuesto, la frase que le dio la vuelta al mundo: “Acabo de firmar tu sentencia de muerte”.