Atlanta (CNN) - El día después de que el cuerpo destrozado de la niña Jorelys Rivera fue encontrado en un basurero de un suburbio de Atlanta, Ryan Brunn fue sometido a una prueba de polígrafo por la policía. Comenzó con confianza, pero terminó con problemas.

Keith Sitton, un agente especial de la Oficina de Investigación de Georgia, bombardeó con una serie de preguntas al joven de 20 años que trabajaba en el servicio de mantenimiento del complejo de apartamentos donde fue violada y brutalmente asesinada la menor de 7 años.

Un video de la prueba del polígrafo a Ryan Brunn fue publicado el jueves:

– "En relación con esa niña, ¿tiene intención de responder a estas preguntas con la verdad?"
– Sí.

– "¿Has participado en alguna forma en la causa de la muerte de esa niña?"
– "No".

– "¿Le causaste la muerte a esa niña?"
– "No."

– "¿Sabes con seguridad que causó la muerte da esa niña?"
– "No."

Sitton hizo las preguntas tres veces. Cada vez, Brunn, dijo que no tenía nada que ver con el asesinato de Jorelys.

Al final de la entrevista, Sitton sabía mejor: Brunn se había convertido en el principal sospechoso.

En el video, le dice a Brunn lo que hizo mal al responder las preguntas sobre su presunta participación en la muerte de Jorelys y la disposición de su cuerpo.

– "Veo que no estás haciendo bien en esta prueba", dice Sitton. "Esas dos preguntas realmente me molestan".
– "No me estoy reteniendo nada", responde Brunn. "Se lo prometo. Voy a tomar la prueba otra vez".

Pero esa no era una opción para Brunn.

Al día siguiente, el 7 de diciembre, fue detenido.

Finalmente, se declaró culpable y, de pie ante un juez en una corte del Condado de Cherokee, describió en detalle cómo sedujo, abusó y asesinó a Jorelys, en Cantón, 40 kilómetros al norte de Atlanta.

Después de que fue condenado a cadena perpetua, sin posibilidad de libertad condicional, Brunn se ahorcó con su camisa en una celda de la prisión.

Fue esa prueba del polígrafo la que comenzó a desentrañar a Brunn.

"He estado haciendo esto durante mucho tiempo", le dijo Sitton a Brunn al inicio de la sesión.

Pero Brunn no parecía en absoluto preocupado por las preguntas que iba a enfrentar.

Algunas personas piensan que pueden derrotar una prueba del polígrafo, dijo el Dr. Peter Ash, un psiquiatra forense de la Universidad Emory en Atlanta.

"El hecho es que la mayoría no puede hacerlo", dijo. "Usted puede controlar cómo mira. Pero no puede controlar la forma en que suda".

Además, dijo Ash, los criminales no son conocidos por su buen juicio.

Con las mangas de su camisa enrolladas hasta los hombros, Brunn comienza diciendo a Sitton que en una escala del 1 al 10, tenía 7,5 en el medidor de la verdad. Que había mentido el día anterior, cuando la policía le preguntó si él había puesto a funcionar el compactador de basura en los apartamentos de River Ridge en Cantón, donde se encontró el cuerpo de Jorelys.

"Debí decir la verdad directamente", dice Brunn. "Pero no lo hice. Me daba miedo".

Brunn le dice a Sitton que su familia era originaria de Nueva York, pero él había estado viviendo en Dahlonega, Georgia. Él se trasladó al complejo de Cantón en noviembre, donde vivía con un descuento por trabajar en el servicio de mantenimiento.

Terminó décimo grado pero nada más. Sitton le dice que nunca es tarde para graduarse.

Brunn fue a Honduras hace unos años en una misión de la iglesia para ayudar a reconstruir casas para los necesitados.

Sutton le pregunta si él fumaba marihuana. Brunn admite que fumó la noche anterior.

Brunn responde a las preguntas Sitton con aparente facilidad, no como un hombre que había cometido un crimen atroz. Luego en la corte, describiría cómo utilizó un patín para atraer a Jorelys hacia un apartamento vacío. Le dijo al juez que hizo desvestir a la niña y que quería usarla para "fines sexuales".

Dijo que se asustó de que ella regresara a su casa y le contara a sus padres lo que había sucedido. Así que la golpeó con el patín, la degolló y arrojó su cuerpo en el compactador de basura. Incluso pegó una nota escrita a mano diciendo a los investigadores que Jorelys estaba allí, casi como si quisiera que describieran su crimen.

Al final de la prueba del polígrafo, la voz de Brunn es leve. Parece más nervioso y sale a la calle a fumar un cigarrillo.

Cuando regresa, Sitton lo enfrenta sobre sus mentiras.

"Hay algo en esto que no nos están diciendo. Algo que estás guardando para ti", le dice. "¿Qué es lo que estás reteniendo? Porque estamos tratando de resolver este asunto".

Brunn juguetea con su teléfono celular.

Sitton le dice que no se preocupe por sus llamadas, que él tiene cosas más importantes de qué preocuparse.

– "Todo apunta a ti. Hay algo que te molesta".
– "No estoy molestó en absoluto".

– "No has dicho toda la verdad acerca de los hechos".
– "Lo hice".

Resulta que Brunn también mintió acerca de haber fumado marihuana. Había fumado por la mañana, no la noche anterior, como dijo inicialmente. Sitton le dice que está preocupado por su vicio de fumar marihuana.

Brunn dice que se droga, pero "no me enloquezco. Te lo prometo".

Antes de que el video se corte, Sitton le pregunta a Brunn por las denuncias que enfrentó en Virginia antes de su traslado a Georgia, donde había sido acusado de manosear a otra chica.

– "¿Sabes de lo que estoy hablando", dice Sitton.
– "No", responde Brunn.

– "¿Recuerdas que dije que tenías que decir la verdad 100%? Te pregunté si alguien te había denunciado. Y lo que has hecho es decirme una mentira. También mentiste sobre el compactador de basura".

– "Soy una buena persona. Yo no hice nada a esa pequeña niña hispana y tampoco le hice nada a la otra niña".

Hay muy poco remordimiento en las palabras de Brunn.

Luego, en la corte, le diría a la familia de Jorelys que estaba arrepentido. "Lo siento", dijo en español.

Pero frente a la madre sollozante de Jorelys, la disculpa de Brunn se quedó muy corta.

Dos días más tarde, él también estaba muerto.