La ubicación del hospital "estaba en las bases de datos militares de sitios restringidos" que pilotos de Estados Unidos no pueden atacar, aun así se encuentren dentro insurgentes.

(CNN) – Los primeros resultados de una investigación sobre un ataque aéreo de Estados Unidos contra un hospital en Kunduz, Afganistán, llevan a concluir que el gobierno de Estados Unidos estaba al tanto que el sitio era un hospital, dijeron a CNN dos funcionarios estadounidenses.

Sin embargo, dicha información no fue compartida con el personal militar que tomó la decisión de realizar el ataque aéreo, agregaron.

Los funcionarios declinaron ser identificados debido a que la investigación sigue en curso y ambos enfatizaron que la información inicial podría cambiar mientras el proceso avanza. Sin embargo, Médicos sin Fronteras (MSF) "hizo todo lo correcto al informarnos", dijo un funcionario.

La ubicación del hospital "estaba en las bases de datos militares de sitios restringidos", como hospitales, mezquitas y escuelas, que pilotos de Estados Unidos no pueden atacar, aun así se encuentren dentro insurgentes.

Los investigadores militares están revisando todas las grabaciones de audio disponibles y otros datos técnicos que debieron compartirse de un centro de comando a los pilotos, y también a fuerzas especiales sobre el terreno que estaban en comunicación con el avión.

Los investigadores también están investigando si la tripulación mostró preocupación sobre disparar contra un blanco en el área de Kunduz que no haya reunido los criterios para recibir ataques con misiles. Bajo las actuales "reglas de confrontación", los ataques están permitidos para proteger a fuerzas de Estados Unidos, golpear blancos asociados con al Qaeda o para prevenir bajas masivas en las tropas afganas.

Había reportes de la presencia del Talibán en el hospital, pero eso no supone que las "reglas de enfrentamiento" debieran hacerse a un lado o el hecho de que, como es un hospital, era un blanco no permitido.

"No hay nada que indique que las personas que tomaron la última decisión de jalar el gatillo sabía que se trataba de un hospital", dijo uno de los oficiales. El funcionario no pudo decir quién fue quien al final autorizó el ataque, pero dijo que el punto es que los resultados iniciales indican que ellos no iniciaron el ataque sabiendo que se trataba de un hospital o haciendo caso omiso a las “reglas de confrontación”.

Un funcionario de Defensa de Estados Unidos confirmó que alguien de MSF llamó a alguien que conocían en el Comando Conjunto durante el ataque, diciéndole que el hospital estaba siendo bombardeado. El funcionario dijo que la información recibida en la llamada "fue puesta rápidamente en nuestro sistema. Más allá de eso no puedo decir qué pasó, solo que la información sobre eso y otras llamadas telefónicas han sido compartidas a los investigadores".

MSF ha pedido una investigación independiente sobre el caso. Jason Cone, el director ejecutivo para Estados Unidos, dijo a CNN que vehículos blindados llenos de investigadores llegaron sin anunciarse el jueves a la instalación del hospital, donde derribaron las puertas de acceso. En un comunicado, MSF dijo que los investigadores destruyeron "potencial evidencia".