(CNN) – William Ronald Pulliam parecía poco arrepentido después de haberle disparado fatalmente a un adolescente, en medio de una confrontación que sucedió a las fueras de una tienda de descuentos en Virginia Occidental.

“Como yo lo veo, se trata de otro pedazo de basura fuera de las calles”, le dijo supuestamente Pulliam a la Policía, según la denuncia penal.

Sin embargo, durante una entrevista con la afiliada de CNN WCHS en el centro penitenciario donde está recluido, el hombre de 62 años negó categóricamente haber hecho tal afirmación. Incluso, aseguró que temió por su vida cuando James Means, el joven de 15 años, supuestamente le apuntó con un arma. Aunque en el documento judicial no aparece que Means portara una pistola.

“Creánme. Yo no quería matar a nadie, pero tampoco iba a dejar que me mataran a mí”, sostuvo Pulliam, usando el uniforme naranja de la prisión, el pasado martes.

El hombre fue acusado de homicidio en primer grado, debido a un incidente que, según la Policía y los testigos, empezó en la noche de este lunes cuando los dos extraños chocaron entre ellos. A Pulliam aún no se le ha asignado un defensor público.

El sospechoso le dijo a la Policía que inmediatamente después del presunto crimen había ido a cenar y que luego se dirigió a visitar a una amiga, en cuya casa se encontró el revólver .380 que fue usado durante el tiroteo. Así lo reportó la demanda penal entablada por el tribunal del condado de Kanawha, Estados Unidos.

‘Sentí que mi vida corría peligro’

Durante la entrevista en la prisión, Pulliam aseguró que su única opción era disparar.

“Sentía que mi vida corría peligro”, le señaló a la estación WCHS. “Lo siento, pero tengo 62 años y no iba a dejar que un grupo de punks me pegaran”, añadió.

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Los amigos de la víctima le relataron a la Policía que Pulliam y Means se chocaron mutuamente afuera de una tienda de Dollar General, en la calle Washington de Charleston, según lo registró el documento judicial.

Intercambiaron un par de palabras, pero Pulliam entró a la tienda.

Cuando volvió a salir, narró uno de los amigos de Mean, el hombre y el adolescente tuvieron “una disputa verbal”.

Means cruzó la calle para confrontar a Pulliam, quien le disparó dos veces al adolescentes, de acuerdo al relato del amigo que está citado en la denuncia penal.

Pulliam le dijo a WCHS que él vio a tres jóvenes afuera de una casa cuando salía de la tienda. Agregó que se estaban riendo y uno de ellos lo insultó cuando él intentó acercarse.

“¿Qué fue lo que me acabaste de decir?”, recuerda Pulliam haberle preguntado al adolescente.

Según lo que contó el acusado en la entrevista, en ese momento el adolescente sacó un arma. Supuestamente, los amigos de Means lo estaban animando a disparar, pero Pulliam seguía en la tienda.

Entonces, continuó relatando Pulliam, cuando salió de la tienda decidió caminar hacia el lado opuesto de la calle para evitar problemas, pero Means se le acercó y se burló de él con el arma.

“Y simplemente le disparé”, insistió Pulliam a WCHS.

“Yo trabajo y soy un buen ciudadano. No le hago nada a nadie”, agregó.

Pulliam señaló que el tema racial no tuvo nada que ver en la confrontación. Él es blanco y Means era negro.

“No me importa si ellos eran blancos o negros”, insistió en la entrevista. Y agregó: “Nadie me trata así. No cambia en nada los hechos que él fuera negro. Por Dios, todos los que viven por acá y cerca a mí son negros. Y me la llevo muy bien con todos ellos. Pregúnteles”.

En una declaración vía correo electrónico, el FBI aseguró que estaba monitoreando el caso.

“Si en el curso de la investigación local aparece información sobre una posible violación federal a los derechos civiles, el FBI está preparado para investigar”, señaló el comunicado.

Al parecer, Pulliam no tenía el permiso de posesión de armas

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James Means, de 15 años, fue fatalmente baleado el lunes en Charleston, Virginia Occidental.

Tal parece que Pulliam no debía (ni tenía permiso) para estar armado. En 2013, enfrentó cargos por violencia doméstica y, aunque no se declaró culpable, sí aceptó los hechos que rodearon la demanda. Ahora, la ley federal prohíbe que cualquier persona condenada por violencia doméstica sea propietaria de un arma.

Por su parte, los familiares de Means lo recuerdan como adolescente inteligente, divertido y amoroso.

“James podía sacarle una sonrisa a cualquiera, sin importar la situación”, le dijo a WCHS Teresa Means, su tía.

La madre de James, Nafia Adkins, sostuvo: “Ahora mi hijo está en un lugar más seguro y todos lo seguimos amando”.

Obi Henderson, quien conoció a Means en una organización sin ánimo de lucro que él fundó para ayudar a personas jóvenes, lo describió como “muy educado”.

“James Means no era miembro de una pandilla”, le dijo Henderson a CNN el pasado sábado. Y agregó: “Él no iba por las calles intentando promover la violencia y provocando a la gente. Él no era ese tipo de persona, él era un joven honesto, humilde y respetuoso”.

En la noche del viernes, familiares y amigos celebraron una vigila a la luz de las velas para Means. La cena fue en la Iglesia Grace Bible.

“Fue más una oportunidad para unirnos entre nosotros, es decir, la familia y los amigos… y un tiempo para reflexionar sobre la persona tan positiva que era James Means. También de reírnos y abrazar la alegría de quién había sido él”, recordó Henderson.

La familia, que ha creado una página de GoFundMe para financiar los gastos funerarios, le hizo una petición especial a los amigos de Means: dejar que la justicia siga su curso y no buscar venganza. Tampoco publicar mensajes de odio en las redes sociales.

"Voy a dejar todo en manos de las cortes para que procesen a este hombre y hagan todo lo necesario para que sea castigado”, le dijo Adkins a WCHS.

"No le guardamos ningún rencor, así que nadie más debe sentirlo. Todos tenemos que perdonar y dejar que las cosas sigan su curso”, agregó.

Con información de Tony Marco, Mary Kay Mallonee, Connor Spielmaker y Tanika Gray.