(CNN)– Gabriela Hernández se encuentra en un centro de detención de inmigrantes del gobierno de Estados Unidos. Sin embargo, está en su momento más feliz en semanas.

En comparación con lo que ella y los niños han vivido en los últimos dos meses, su estado de vida actual, incluso bajo vigilancia, es un alivio.

Hernández dice que huyó de su casa en Honduras cuando las pandillas amenazaron con matar a Omar, su hijo de seis años.

Ella buscó un poco de seguridad viajando al norte a través de México en la caravana de inmigrantes, pero no fue fácil.

Toda la familia estaba hambrienta.

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Cada uno de ellos, incluida una Hernández embarazada, enfermó.

Lucharon por subirse a los trenes de mercancías que transportaban chatarra bajo el sol abrasador y las frías noches. Esperaron días para los autobuses, viviendo de donaciones de extraños. Y cuando Estados Unidos estuvo a la vista, acamparon en una fría Tijuana esperando que se abriera el puesto fronterizo de EE.UU.

Entonces, ser detenida por las autoridades de inmigración ofrece algún tipo de consuelo.

"No siento que esto sea una cárcel, son muy amigables", le dijo a CNN el martes. "Es como si estuviéramos en un hotel".

Ella y sus hijos están detenidos en el Centro Residencial de la Familia en Karnes City, Texas, a aproximadamente una hora y media de San Antonio. CNN pudo visitarla durante una hora, pero sin cámaras, teléfonos ni ningún equipo de grabación.

El Centro del Condado de Karnes alberga a mujeres y niños que buscan asilo en Estados Unidos.

El Centro del Condado de Karnes alberga a mujeres y niños que buscan asilo en Estados Unidos.

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Los funcionarios de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) insisten en que aquí hay diferentes reglas y procedimientos para los detenidos, muchos de los cuales se entregaron en la frontera y solicitaron asilo.

Hay ayuda médica en el lugar y un economato para aquellos con dinero en efectivo para comprar artículos de tocador o refrigerios.

Dentro del extenso centro de 500 camas, rodeado por tres lados por campos petroleros y con una instalación correccional en el otro lado, Omar está en la escuela siete horas al día. Y las madres se quedan con sus hijos.

Jeff Sessions visitó la frontera en San Ysidro, California, y discutió nuevas acciones de inmigración el lunes. (Crédito: Sandy Huffaker/Getty Images)

Jeff Sessions visitó la frontera en San Ysidro, California, y discutió nuevas acciones de inmigración el lunes. (Crédito: Sandy Huffaker/Getty Images)

Está muy lejos de la nueva política del gobierno que quiere enviar a todos los que fueron atrapados cruzando la frontera ilegalmente para enjuiciamiento federal, incluso los padres con niños pequeños, incluso aquellos que solicitan asilo tan pronto como son atrapados.

El secretario de Justicia, Jeff Sessions, fue franco en su explicación de la política de cero tolerancia del Departamento de Justicia para quienes cruzan la frontera ilegalmente: "Si no quiere que ser separado de su hijo, no lo traiga ilegalmente a través de la frontera".

Hernández y otras madres con sus hijos que viajaron en la caravana no están sujetos a esta política ya que no trataron de cruzar la frontera, sino que se entregaron y solicitaron asilo inmediatamente en el puesto fronterizo.

Hernández fue una de las primeras personas de la caravana permitida para ser procesada en San Ysidro, al sur de San Diego, California.

Las inmigrantes Tesla Rich (sentada) y Gabriela Hernández con sus hijos Jonathan y Omar, esperan juntas para que les permitan entrar en el puesto fronterizo.

Las inmigrantes Tesla Rich (sentada) y Gabriela Hernández con sus hijos Jonathan y Omar, esperan juntas para que les permitan entrar en el puesto fronterizo.

Ella estuvo detenida en las instalaciones de los puestos fronterizos por casi cuatro días. Cuenta que le permitieron explicar por qué temía por su vida y la de los niños en Honduras, y también le hicieron muchas preguntas sobre la caravana de migrantes, y si alguien le había enseñado qué decir.

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Durante ese tiempo, ella también fue examinada por doctores y aseguró que estaba sorprendida, primero porque el área de espera que los migrantes apodaban "el refrigerador" estaba en realidad caliente, y también por la amabilidad de los funcionarios y guardias que conoció, algunos de los cuales ya sabían de ella a través de CNN.

Gabriela Hernández, agotada por el viaje, se acostó cuando llegó a una plaza en Tutitlán, México. Ella dice que toda su familia se enfermó mientras viajaba con la caravana.

Gabriela Hernández, agotada por el viaje, se acostó cuando llegó a una plaza en Tutitlán, México. Ella dice que toda su familia se enfermó mientras viajaba con la caravana.

Aún así, casi todo estaba fuera de su control.

Cuando oyó que su pequeña familia estaba siendo trasladada, ella lloró, dice. Un funcionario le dijo: "No tengas miedo. Vas a un lugar familiar". Alentada por los funcionarios, se subió al autobús en San Ysidro con la misma ropa en la que había llegado cuatro días antes.

Hernández, Omar y Jonathan fueron sacados del puesto fronterizo directamente al aeropuerto de San Diego. Les dieron toallitas y cepillos para el cabello junto con calcetines y zapatos nuevos y les dijeron que se lavaran.

Luego los subieron a un avión y luego a otro para llegar a San Antonio, viajando en autocar como cualquier otro pasajero, recuerda Hernández.

El vuelo inesperado fue divertido para los niños pequeños, aunque atemorizó a la madre que viajaba por primera vez, especialmente cuando había turbulencias.

Una foto de julio de 2014 muestra una habitación dentro del Centro Residencial del Condado de Karnes.

Una foto de julio de 2014 muestra una habitación dentro del Centro Residencial del Condado de Karnes.

Hubo una sorpresa más agradable en el camino hacia el sudeste desde San Antonio hasta el condado de Karnes: una silla de auto para Jonathan. Y luego una habitación con una cama para cada uno de ellos, aunque todos se aferran el uno al otro en una sola cama cada noche.

El alivio de que el infierno de la fuga de Honduras y el duro viaje a través de México es obvio en la cara de Hernández. Ella se ve más relajada y descansada. Cuenta que la infección del tracto urinario que detectó en el camino y que comenzó a amenazar su embarazo casi ha desaparecido. También se maravilla de la comida gratis, la educación gratuita para Omar y el papel para colorear dado a Jonathan.

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Hablando de todos los que ha conocido a lo largo de su viaje, dice: "Dios pone a los ángeles en nuestro camino".
Pero este no es el primer paso garantizado para un final feliz y un sueño americano.

Agentes fronterizos en una patrulla a caballo cerca de San Ysidro durante la visita de Jeff Sessions. Se están intensificando las acciones contra todos los que cruzaron la frontera ilegalmente.

Agentes fronterizos en una patrulla a caballo cerca de San Ysidro durante la visita de Jeff Sessions. Se están intensificando las acciones contra todos los que cruzaron la frontera ilegalmente.

El miércoles, espera ser entrevistada por funcionarios de inmigración para ver si tiene un "temor creíble" de persecución en su país de origen. Es un paso clave para quienes solicitan asilo en Estados Unidos, pero incluso si tiene éxito, ella será trasladada al sistema, sin saber a dónde puede llegar.

Puede ganar el asilo, se le puede permitir quedarse con su tía en Los Ángeles mientras espera una decisión. O puede perder su caso y enfrentar la deportación. Más del 75% de las solicitudes de asilo de personas que huyen de la violencia en Honduras, El Salvador y Guatemala fueron rechazadas entre 2011 y 2016, según las estadísticas del tribunal de inmigración publicadas por Transactional Records Access Clearinghouse de la Universidad de Siracusa.

Gabriela Hernández lleva a Jonathan con Omar junto a ella en Tijuana, antes de entregarse a las autoridades estadounidenses.

Gabriela Hernández lleva a Jonathan con Omar junto a ella en Tijuana, antes de entregarse a las autoridades estadounidenses.

Pero es innegablemente optimista y se siente positiva de que cumple los criterios de asilo, de que Estados Unidos no le dará la espalda ni a ella ni a sus hijos.

"Estoy nerviosa, no sé cómo saldrá esto", dice ella.

Su plan, lo único que puede controlar, es simple: contar su historia. "No podemos mentir. Tenemos que decir la verdad".