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Noticias de salud

Cenar temprano puede reducir el riesgo de algunos tipos de cáncer, según estudio

Por Maritza Moulite

(CNN) — Las personas que cenan antes de las 9 p.m., o al menos dos horas antes de irse a dormir, tienen un 20% menos de cáncer de mama y próstata que las que comen después de las 10 p.m. o se van a la cama poco después de la cena, según un reciente estudio.

“Los mecanismos no están claros”, dijo el doctor Manolis Kogevinas, profesor de investigación en el Instituto de Salud Global de Barcelona en España y autor principal de un nuevo estudio sobre el tema. “Nosotros, no solo los humanos sino todos los organismos vivos, nos hemos desarrollado a lo largo del tiempo para funcionar de manera diferente tanto de día como de noche”.

El estudio, publicado este martes en el International Journal of Cancer, siguió a 621 personas con cáncer de próstata y 1.205 que tenían cáncer de mama, así como a 872 hombres y 1.321 mujeres sin cáncer, conocido como grupo de control, elegidos al azar de centros primarios de salud en toda España.

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Los investigadores consideraron el estilo de vida y el cronotipo de cada persona, o su preferencia por el día o la noche, y les preguntaron cuándo comían y cuáles eran sus hábitos de sueño. Los participantes también completaron cuestionarios sobre sus hábitos alimenticios y el cumplimiento de las recomendaciones de prevención del cáncer, como la actividad física y la limitación del consumo de alcohol.

Alrededor del 27% de los pacientes con cáncer de mama siguió las recomendaciones de prevención del cáncer, en comparación con el 31% del grupo control. Se encontraron resultados similares en el grupo de cáncer de próstata.

No solo serías lo que cenas, sino cuándo cenas, de acuerdo a un estudio.

Los investigadores entrevistaron a los dos tipos de grupos dos veces, preguntándoles sobre los hábitos laborales y de fin de semana cuando tenían 40 años (o su edad de entonces si eran más jóvenes) y sobre lo que estaban haciendo un año antes del diagnóstico de cáncer o antes de ser entrevistados.

Aunque el 7% de los sujetos también tomaron refrigerios después de la cena, el estudio se centró en las comidas completas, dijo Kogevinas.

Investigaciones previas han demostrado que el riesgo de cáncer de mama y próstata se asocia con el trabajo nocturno y la interrupción del ritmo circadiano, o el ciclo de sueño-vigilia de una persona, explicó Kogevinas. En 2007, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud clasificó el trabajo por turnos que altera el ritmo circadiano como un peligro para la salud que probablemente pueda causar cáncer en los seres humanos. Sin embargo, las personas que habían hecho trabajo nocturno no se incluyeron en el nuevo estudio.

Los resultados del estudio son bastante consistentes con investigaciones previas, dijo Catherine Marinac, investigadora del Instituto del Cáncer Dana-Farber, que no participó en el estudio. La investigación de Marinac sugiere que comer en sintonía con el reloj natural del cuerpo puede ayudar a reducir el riesgo de recurrencia del cáncer de mama en los sobrevivientes.

“Los estudios han encontrado que las personas que comen tarde en la noche tienen mayores tasas de obesidad y peores perfiles metabólicos”, dijo Marinac. “Y en particular, hemos descubierto que las personas que tienen una duración de ayuno nocturno más prolongada, lo que puede implicar una menor ingesta nocturna, tienen un mejor control del azúcar en la sangre y un menor riesgo de recurrencia del cáncer”, agregó.

“La interrupción del reloj corporal y la capacidad reducida para procesar la glucosa son posibles factores mecánicos que vinculan la alimentación a altas horas de la noche con el riesgo de cáncer”, explicó.

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Muchos problemas que no se tienen en cuenta en el nuevo estudio pueden influir en los resultados, dijo el doctor Ganesh Palapattu, jefe de Oncología Urológica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan, que no participó en la investigación. Por ejemplo, el estudio informa el estado educativo de los sujetos pero no la información sobre sus trabajos y cuán estresantes eran.

Los dos grupos comieron dietas similares, y los investigadores hicieron extensos análisis para comparar los resultados y confirmar que se debían al momento de las comidas en lugar de otros factores, como la clase social, dijo Kogevinas.

Kogevinas advirtió que si bien las conclusiones del estudio se basan en pruebas biológicas sólidas, los datos aún son nuevos. Es necesario que se estudien más poblaciones en diferentes contextos, fuera de España, donde las personas tienden a cenar más tarde que otros países.

Será después de reproducir estos resultados en otros lugares y en grandes grupos que se pueden emitir recomendaciones y los expertos pueden determinar en qué medida el momento de la dieta afecta el riesgo de cáncer en comparación con ser obeso o comer alimentos poco saludables, dijo Kogevinas.

Aún así, los nuevos hallazgos son intrigantes, señaló.

“No solo eres lo que comes”, dijo Palapattu. “Eres cómo comes, y bien podrías ser cuándo comes”, concluyó.