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Donald Trump

Donald Trump

Michael Cohen se ha puesto oficialmente en contra del presidente Donald Trump

Por Stephen Collinson

(CNN) — Este martes en la noche a las 9 en punto ET, cualquier pretensión de que Michael Cohen aún sigue estando de lado del presidente Donald Trump terminó.

Ese fue el momento en que una grabación anteriormente secreta de una conversación entre el abogado y facilitador personal de Trump y el entonces candidato presidencial salió al aire en el programa ’Coumo Prime Time’ de CNN.

La grabación, en la que los dos hombres discutían un potencial pago vinculado a acusaciones de un romance con una exmodelo Playboy llamada Karen McDougal, fue proporcionada a CNN por Lanny Davis, el nuevo abogado que contrató Cohen. Davis, en una entrevista con Cuomo después de reproducir la cinta, dejó claro que Cohen se había liberado de su total lealtad a Trump y ahora estaba cuidándose a sí mismo y sus propios intereses.

Michael Cohen, el abogado personal de Donald Trump, habla por teléfono tras las redadas del FBI a su casa, oficina y habitación de hotel en abril de 2018. (Crédito: Yana Paskova/Getty Images)

“¿De qué se trata esto?”, preguntó Davis de manera retórica. “Esto se trata de honestidad versus la denigración de Michael Cohen. ¿Por qué (el abogado de Trump Rudy) Giuliani está denigrando de Michael Cohen? Porque ellos le temen”.

Davis no está equivocado. Y la revelación de las grabaciones sugiere que ahora hemos entrado en una nueva fase en el drama en curso que rodea a Cohen y a Trump, una etapa en la que el hombre que alguna vez prometió que recibiría una bala por su jefe ahora se ha puesto contra él en medio de la posibilidad de cargos criminales más grandes después de la redada en el hotel, casa y oficina de Cohen en abril por parte del FBI.

Durante semanas —después de que Cohen dejó claro en una entrevista con George Stephanopoulos de ABC que su total lealtad era con su familia y su país en vez de con Trump— cada vez ha sido más claro que Cohen ya no es el hombre en que Trump confió para arreglar sus problemas más grandes.

Lo que quedó en evidencia este martes en la noche es que Cohen espera traicionar públicamente a su anterior jefe y sacar los trapitos al sol sobre la vida personal de Trump, algo que seguramente enfurecerá al presidente.

Los detalles de lo que fue revelado el martes en la noche son ya un problema para Trump. Lo que está en juego es si él conocía a McDougal o si sabía sobre los esfuerzos de Cohen para hacerle un potencial pago. (La discusión entre Trump y Cohen se trata sobre si pagarle a David Pecker, el hombre que dirige la compañía matriz del National Enquirer y quien sigue siendo un amigo cercano de Trump, para obtener los derechos de la historia de McDougal. Pecker había comprado la historia de la exmodelo Playboy pero nunca la reveló, una táctica conocida como catch and kill (atrapar y matar) en el mundo de los tabloides.

El problema para Trump es que en los días después de la elección de 2016 su campaña insistió en que no tenía conocimiento de ningún tipo de pago a McDougal por parte de Pecker o alguien más. “No tenemos conocimiento de nada de esto”, le dijo la entonces portavoz de Trump Hope Hicks a The Wall Street Journal el 4 de noviembre de 2016, cuando la noticia del pago del Enquirer a McDougal fue revelada.

Ahora parece ser una clara mentira, dado que en la grabación se escucha a Trump discutiendo con Cohen sobre la posibilidad de comprar los derechos de la historia de McDougal por parte de Pecker dos meses antes de esas declaraciones de Hicks. Y ese engaño ni siquiera trata con las posibles violaciones a la financiación de campaña que Cohen pudo haber cometido —y que Trump pudo haber estado al tanto de esto— al pagarle a una mujer que estaba alegando un supuesto romance con el entonces candidato presidencial republicano.

Este episodio con McDougal no es ni siquiera la única discusión sobre pagos que conocemos que involucran a Cohen y a Trump. Cohen le pagó a la exactriz porno Stormy Daniels 130.000 dólares a través de una empresa fantasma solo 11 días antes de la elección para mantener su silencio sobre su propio romance con Trump a mediados de los 2000. Aunque Trump negara tener conocimiento de que Cohen hubiera hecho cualquier pago, ahora sabemos —¡Gracias, Giuliani!— que Trump eventualmente le reembolsó ese dinero.

Esos dos incidentes subrayan la clase de trabajo que Cohen hizo para Trump. El abogado se ganó la lealtad de Trump por su disposición a hacer lo que el multimillonario inmobiliario necesitaba, y que nadie más en su órbita era capaz de hacer. Cohen, como lo resaltan los episodios de McDougal y Daniels, hizo el trabajo sucio.

Y el hecho, junto con la muy clara decisión de Cohen de abandonar a Trump con el fin de salvarse él mismo del peligro legal (o al menos mitigar su propio peligro legal), debería asustar a Trump, a Giuliani y al resto de la Casa Blanca.

En resumen: la rebeldía de Cohen es la peor pesadilla de Trump.

  • Mira en este video: ¿Qué impacto tendrá la comparecencia de Cohen en una corte sobre las investigaciones al entorno de Trump?

Como mínimo, la información que Cohen posee —ya sea las grabaciones de audio que salieron al aire en CNN o notas o correos electrónicos más recientes— es tremendamente embarazosa para Trump y deja claro que el candidato presidencial simplemente no estaba diciendo la verdad —o todo lo que él sabía— sobre los acuerdos para silenciar a las mujeres que alegaban romances con él en los días finales de la campaña de 2016.

Como máximo, Cohen tiene evidencia que sugiere fechorías criminales reales por parte del presidente o de personas cercanas a él.

Hace años Trump puso su confianza en Cohen bajo la creencia de que el abogado era tan leal a su cliente que nunca habría un escenario en el que Cohen pudiera traicionarlo. Incluso después de la redada en la casa, hotel y oficina de Cohen en abril, Trump insistió en que su abogado nunca lo traicionaría. En una serie de tuits después de la redada, Trump escribió:

The New York Times y una reportera de tercera clase llamada Maggie Haberman, conocida como la Corrupta H con quien no hablo y con quien no tengo nada que ver, están buscando la manera de destruir a Michael Cohen y su relación conmigo con la esperanza de que él ‘se voltee’. Ellos usan ‘fuentes’ inexistentes y a un perdedor ebrio/drogado que odia a Michael, una persona fina con una maravillosa familia. Michael es un empresario que se hizo por sí mismo que siempre me ha gustado y a quien siempre he respetado. La mayoría de las personas cambiaría de parecer si el gobierno les permite librarse de problemas, incluso si eso significa mentir o inventar historias. Lo siento. No veo a Michael haciendo eso a pesar de la horrible cacería de brujas y los medios deshonestos”.

La fe de Trump en Cohen ahora ha quedado expuesta como una mala apuesta. La única pregunta ahora es qué tan alto precio pagará Trump por esto.