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Noticias de EE.UU.

¿Por qué siempre debes dejar la persiana de la ventana abierta en un avión?

Por Sara Stewart

Nota del editor: Esta es una columna de opinión de Sara Stewart, escritora de cine en el New York Post, quien divide su tiempo entre la ciudad y el oeste de Pensilvania, donde su esposo es profesor en la Universidad de Indiana en Pensilvania.

(CNN) — Los viajes aéreos son una lucha en las mejores circunstancias.

El espacio para las piernas parece encogerse con cada viaje, y es de no acabar la discusión sobre si es de mala educación reclinar el asiento.

Pero hay un problema que parece empeorar: el debate de la ventana.

¿Cuándo llegó a ser aceptable que, al abordar un avión, la mayoría de las personas bajaran sus persianas de inmediato, creando lo que un amigo mío ha denominado “ataúd volador”?

Para empezar, como si el vuelo comercial no fuera lo suficientemente limitante en cuanto a lo físico, la expectativa es que, en lugar de poder mirar por la ventana de manera pacífica, ya que VAMOS AL CIELO, ahora se espera que todos sepultemos nuestras cabezas en cualquier lugar. Los dispositivos pueden ser encendidos y se le mira mal a cualquiera que se atreva a lanzar un haz deslumbrante de luz natural (¡jadeo!) a través de la pantalla de otra persona.

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Se ha vuelto común que la tripulación de vuelo en realidad exija que todos los que viajan a bordo bajen sus persianas por cortesía hacia los que duermen o los observadores de la pantalla de entretenimiento. Lo siento, pero no. Los seres humanos son diurnos: dormimos durante la noche, no en el día, una verdad biológica que no cambia solo porque estás en un avión.

¿No te gusta la luz? Consigue una máscara para dormir.

Dada la popularidad de esas almohadillas de cuello demasiado mullidas y de aspecto estúpido que ahora ves adornando los cuellos del 90% de los viajeros en los aeropuertos, no puedo creer que sea difícil para los viajeros regulares pagar un trozo de tela para cubren sus ojos

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Una teoría popular en los foros de viajes aéreos es que obligar a todos a bajar sus cortinas reduce significativamente la cantidad de demanda en una tripulación de vuelo para el servicio de cabina. (Recuerdo a la raza humana futurista en la película de Pixar “WALL-E”, demasiado seductora para salir de sus sillas flotantes y comprometerse solo con sus dispositivos).

Privar a los viajeros de la luz natural para que los auxiliares de vuelo puedan sentarse en su trasero durante la mayor parte del vuelo es desagradable e insultante.

No hay absolutamente ninguna razón defendible para volar en la oscuridad durante un vuelo diurno. Hablando como alguien que vive en un área relativamente soleada de Pensilvania, disfruto la oportunidad de levantarme por encima de las nubes para variar.

Sí, se han realizado estudios que muestran que los rayos UV pueden ser más severos en un avión que en tierra. Hay una solución para eso. Se llama protector solar, que debes usar en la cara todos los días, independientemente de dónde te encuentres en la estratosfera.

El único recurso real es siempre, siempre, reservar un asiento en la ventana cuando reserve su vuelo.

Sigue siendo una regla tácita de que la persona que ocupa el asiento de la ventana controla la sombra, independientemente de la cantidad de otra clase de sombra que pueda obtener por dejarla abierta (asegúrese de ir al sitio de calificaciones SeatGuru.com cuando compre, porque hay muchas ventanas desalineadas por ahí, y no hay nada más frustrante que llegar a su fila solo para descubrir que su ventana está realmente tan adelantada que técnicamente pertenece en la provincia cuasi-legal de la persona que está sentada frente a usted).

Sin embargo, hay un inconveniente evidente para cualquiera que pueda haber bebido, por ejemplo, una taza de café o una cerveza antes del vuelo. ¿Vale la pena conservar tu pequeño pedazo de luz del día aunque debas orinar tres veces durante un vuelo?

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Yo digo que sí, lo es.

Quiero decir, debes pelear por el derecho a mirar por la ventana, incluso si es a expensas de rodillas golpeadas y nalgas incómodas en las caras y ojos de los auxiliares de vuelo. Si la gente no estuviera tan dispuesta a acomodarse en un crepúsculo sombrío como los vampiros aerotransportados por televisión, nada de esto sería necesario, y los visitantes frecuentes del baño, a los que también les gusta la naturaleza, podrían sentirse libres para reservar asientos en los pasillos.

Aparentemente, hay una compañía francesa llamada Vision Systems que está tomándose el trabajo de actualizar la tecnología de cortinas de ventanas, creando ventanas de atenuación digital que no requieren que toques sus manijas llenas de gérmenes.

¿Se oscurecerán las ventanas automáticamente? ¿Están bajo el control de la tripulación de vuelo o de los propios pasajeros?

Y, gracias al cielo, al parecer, la misma compañía también está trabajando para convertir las ventanas en solo más pantallas: el nuevo material “combina tecnología de partículas con una pantalla de video, que los pasajeros pueden usar para voltear un mapa interactivo, ver información de vuelos o comunicarse. con la tripulación. La idea, dice Vision Systems, es “mejorar el valor del asiento de la ventana”, informó Wired.com.

Lo siento, pero mi definición de “valor mejorado” sería un viaje en el que nadie me acusa por la alegría anticuada que siento al mirar por la ventana y apreciar la belleza del vuelo.