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Perú

Inicia construcción del nuevo aeropuerto en Machu Picchu a pesar de las protestas contra el proyecto

Por Jack Guy

(CNN) — Los incas diseñaron Machu Picchu para ser difícil de alcanzar y, durante cientos de años, la ciudadela que está ubicada en la cima de una montaña ha sido protegida por los espectaculares picos y gargantas que rodean sus antiguas fortificaciones.

Sin embargo, ahora ha comenzado el trabajo de un nuevo aeropuerto Internacional, según un comunicado del Gobierno de Perú, que hará que las ruinas sean más accesibles que nunca. El proyecto ha provocado la oposición de aquellos que están preocupados por el impacto en el paisaje circundante, conocido como el Valle Sagrado de Machu Picchu.

La nueva instalación de viajes se construirá en Chinchero, en la desembocadura del Valle Sagrado, entre Machu Picchu y la ciudad de Cusco, la puerta de entrada actual a la ciudadela inca.

La historiadora de arte peruana Natalia Majluf inició una petición en línea contra el aeropuerto, afirmando que el proyecto “pone en peligro la conservación de uno de los sitios históricos y arqueológicos más importantes del mundo”.

Majluf le dijo a CNN que la petición se refiere al Valle Sagrado en su totalidad, no solo a Machu Picchu.

“No puedes sacar a Machu Picchu de sus alrededores”, dijo ella. “Todo está conectado”.

La petición, firmada por académicos peruanos e internacionales, así como por residentes locales, le pide al presidente del país, Martin Vizcarra, que cancele el proyecto.

“Un aeropuerto en el entorno del Valle Sagrado tendrá efectos irreparables por el ruido, el aumento del tráfico y la urbanización descontrolada”, dice la petición.

Gabriela Ramos, historiadora de la región andina en la Universidad de Cambridge del Reino Unido y signataria de la petición, le dijo a CNN que los planes para el aeropuerto no abordan cuestiones importantes sobre su impacto ambiental.

“¿A dónde irán las aguas residuales? ¿A los lagos cercanos?” dijo ella. “No hay un plan sobre cómo lidiar con eso”.

Un lago cerca del sitio propuesto, la Laguna Piuray, es una de las principales fuentes de agua para el cercano Cusco.

La ciudad ha luchado para garantizar el suministro de agua durante décadas y muchos barrios aún carecen de agua corriente las 24 horas, según Ramos, un problema que se verá agravado por el desarrollo.

Ramos también cita estudios que muestran que los suelos no son adecuados para construir un aeropuerto.

“Estoy perpleja en cuanto a por qué el plan sigue adelante a pesar de todos sus problemas”, dijo. “Además, la petición afirma que los vuelos se verán afectados por la gran altitud del área, el viento y las condiciones climáticas no se han estudiado, y el costo de la construcción es excesivamente alto”.

Sin embargo, Vizcarra insiste en que el aeropuerto sigue adelante.

Hablando con periodistas en Cusco el 23 de mayo, el presidente dijo que los estudios necesarios se han realizado durante un período prolongado.

“No se trata de lo que dicen las autoridades o los funcionarios públicos, es lo que dicen los expertos”, dijo.

“Durante 15 años, han realizado sus evaluaciones y han determinado que esta es la alternativa más adecuada. Esto no es una improvisación”.

El área actualmente es atendida por un pequeño aeropuerto en Cusco, pero, dentro de la ciudad, no es adecuado para la expansión.

Según los planes actuales, el aeropuerto podrá manejar aviones más grandes desde una variedad más amplia de destinos internacionales que las instalaciones existentes, y está diseñado para atraer a más turistas al sur de Perú.

Aunque Vizcarra ha prometido que el proyecto traerá beneficios a las comunidades locales, los opositores advierten que el aeropuerto causará daños irreversibles a los tesoros arqueológicos del área.

Destruirá el sistema de canales incas y líneas rituales alrededor de Chinchero, según la petición.

Más allá de Chinchero, otros sitios también podrían verse afectados.

Machu Picchu es la atracción estrella en el área, pero el Valle Sagrado también alberga muchos otros sitios impresionantes.

Pisac, con sus terrazas agrícolas precolombinas y su fortaleza inca en la cima de una colina; Moray, un anfiteatro de anillos concéntricos que se cree que se usó para experimentos agrícolas; y Ollantaytambo, un pueblo que cuenta con dos ruinas incas que incluyen un fuerte en terrazas, compiten por la atención de los visitantes.

“Perderíamos el paisaje cultural más importante de Perú”, dijo Majluf. “Era el corazón del Imperio Inca”.

Y el exceso de turismo ya es un problema importante en Machu Picchu, según Sarah Miginiac, gerente general para Sudamérica de la compañía de aventuras G Adventures, quien le dijo a CNN que el problema es que muchas personas intentan acceder.

“No hay la infraestructura a su alrededor”, dijo en una entrevista en 2018.

En respuesta, se implementaron nuevas reglas de boletos en Machu Picchu a partir del 1 de enero de 2019, lo que limita a los turistas a visitar el lugar en los horarios programados.

Los boletos son válidos por hasta cuatro horas y generalmente no se permite el reingreso. Anteriormente, a los visitantes se les asignaba a un espacio “de la mañana” o “de la tarde” para sus visitas.