CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery
Asia

El verdugo de los Jemeres Rojos, ‘Camarada Duch’, muere a los 77 años

Por Helen Regan

(CNN) — El comandante de los Jemeres Rojos que supervisó la muerte de miles de personas durante el genocidio de Camboya y que estaba cumpliendo cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad murió a los 77 años.

Kaing Guek Eav, comúnmente conocido por su alias, «Camarada Duch», murió poco después de la medianoche del miércoles en un hospital en la capital de Camboya, Phnom Penh, según un portavoz del Tribunal de los Jemeres Rojos, Neth Pheaktra, quien hizo el anuncio en Twitter.

Duch fue una figura importante en el tiránico régimen comunista de Pol Pot y dirigió la famosa prisión de tortura Tuol Sleng S-21 en Phnom Penh, donde murieron al menos 14.000 personas.

El exjefe de la prisión de los Jemeres Rojos, Kaing Guek Eav, más conocido como «Duch», se sienta en la sala de audiencias en Phnom Penh.

Al menos 1,7 millones de personas, casi una cuarta parte de la población de Camboya, murieron a causa de ejecuciones, enfermedades, inanición y trabajos forzados bajo el régimen de los Jemeres Rojos, que gobernó el país entre 1975 y 1979.

Muchos de los asesinados eran intelectuales o profesionales capacitados, personas consideradas contrarrevolucionarias por los líderes de los Jemeres Rojos empeñados en convertir a Camboya en una sociedad puramente agraria mediante políticas despiadadas de ingeniería social.

Duch fue el primer comandante de los Jemeres Rojos en ser condenado por crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y violaciones graves de la Convención de Ginebra de 1949 por un tribunal respaldado por las Naciones Unidas en 2010. Fue condenado a cadena perpetua en 2012 después de perder una apelación en la que argumentó que solo estaba siguiendo órdenes de altos líderes del régimen de los Jemeres Rojos.

publicidad

En su juicio, Duch, entonces un cristiano renacido, se declaró culpable de sus crímenes y se disculpó con las familias de las víctimas, pidiendo su perdón.

Sus cargos fueron escuchados en las Salas Extraordinarias de los Tribunales de Camboya (ECCC), un tribunal especial respaldado por la ONU que se formó en 2006 para enjuiciar a los líderes de los Jemeres Rojos y otras figuras del régimen responsables de actos especialmente atroces.

El tribunal comenzó su trabajo en 2007 después de una década de negociaciones intermitentes entre las Naciones Unidas y Camboya sobre la estructura y el funcionamiento de la corte.

En 2018, casi cuatro décadas después del colapso del brutal régimen de Pol Pot, el tribunal dictaminó que los Jemeres Rojos cometieron genocidio.

Un exmaestro de escuela, Duch se convirtió en director de Santebal, que estaba a cargo de la seguridad interna y operaba los campos de prisioneros bajo los Jemeres Rojos, según el Cambodia Tribunal Monitor, un grupo de organizaciones académicas y sin fines de lucro.

Conocida por el nombre en clave S-21, la antigua escuela secundaria de Tuol Sleng se convirtió en la prisión secreta de los Jemeres Rojos y el símbolo más potente de su brutalidad.

En la prisión, hombres, mujeres y niños fueron encadenados a camas de hierro y torturados antes de ser golpeados hasta la muerte, dijeron los fiscales. Pocas personas llevadas allí salieron con vida. Muchos reclusos terminaron sus días junto con decenas de miles más en los Campos de la Muerte de Choeung Ek.

«Pensé que era el final de mi vida», le dijo un sobreviviente a CNN en 2008. «En mi habitación seguía muriendo gente, una o dos cada día».

La prisión se convirtió en un sitio conmemorativo que documenta los horrores y atrocidades del régimen.

Un edificio se ha conservado exactamente como lo encontraron los invasores vietnamitas a principios de 1979, hasta las manchas de sangre en el suelo y los instrumentos de tortura que se dejaron en los marcos de las camas.

En otro cuelgan retratos en blanco y negro de los presos -fotos tomadas por el régimen- que murieron allí.