(CNN) - Para el presidente Donald Trump cada crisis en el sistema de inmigración de Estados Unidos es una oportunidad.

Mientras la controversia crece por el trato que le ha dado su gobierno a los niños separados de sus padres, que son inmigrantes indocumentados, Trump está buscando una oportunidad política para agredir a sus oponentes y consolidar su propio apoyo.

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Es una estrategia clásica que antes ha que ha desplegado en guerras de inmigración tóxicas: promocionar su tenacidad y dedicación a la ley y el orden mientras culpa a los demócratas por no arreglar los problemas del sistema.

Es una jugada que probablemente gane la aprobación de los votantes de la base republicana que vieron en Trump a una persona que decía la verdad sobre la inmigración, cuyas duras políticas y promesas de construir un muro podrían lacerar lo que ellos veían como una precisión política liberal sobre el tema. Los oponentes de Trump consideran que sus políticas apaciguan una línea dura de pensamiento nacionalista en la extrema derecha que se dedica a detener la inmigración tanto legal como ilegal.

El presidente reiteradamente les ruega a sus seguidores que se presenten en las urnas en noviembre para defenderse de los entusiastas votantes demócratas, sabiendo que su futuro político en Washington depende de que el Partido Republicano se aferre a la Cámara y al Senado.

Los líderes republicanos ya están preocupados por el esfuerzo constante de los moderados para forzar una votación en la Cámara sobre el programa de Acción diferida para los llegados en la infancia, DACA, de la era Obama, un programa que Trump finalizó el año pasado pero aunque los tribunales han mantenido vivo, reducirá la respuesta de la base de votantes.

Trump optó por librar su última batalla política con la política de su gobierno de separar a los niños de los padres atrapados cruzando la frontera de manera ilegal y dejarlos expuestos a un enjuiciamiento criminal.

La controversia por la política coincide con las revelaciones separadas de que su gobierno perdió el rastro a cerca de 1.500 niños que fueron separados de sus padres mientras esperaban la adjudicación de casos de inmigración y que fueron puestos en hogares de paso o con patrocinadores.

La aparente aversión o inhabilidad del gobierno para hallar a esos niños es un mal augurio para miles más quienes que podrían ser lanzados a un destino similar bajo las directrices del gobierno Trump.

El presidente encendió la llama este sábado.

“Presionen a los demócratas para que pongan fin a la horrible ley que separa a los niños de sus padres una vez crucen la frontera hacia Estados Unidos”, tuiteó Trump este fin de semana.

Un fuerte impedimento

El gobierno no ha ocultado el hecho de que espera que la probabilidad de que las familias se desmantelen disuada la migración indocumentada.

El 7 de mayo, el secretario de Justicia, Jeff Sessions, hizo explícita la actual política del gobierno, en un aparente intento de detener el cruce de la frontera.

“Si traficas extranjeros ilegales a través de nuestra frontera, entonces te enjuiciaremos. Si estás traficando un niño, te enjuiciaremos y ese niño será separado de ti como lo dice la ley”, dijo Sessions.

En una entrevista con NPR en mayo, el secretario general de la Casa Blanca, John Kelly, describió la separación como un “fuerte impedimento”.

“A los niños se les cuidará, se pondrán en un hogar de guardia o lo que sea. Pero lo importante es que eligieron ingresar ilegalmente a Estados Unidos y esta es una técnica que nadie espera que se use extensivamente o por mucho tiempo”, dijo Kelly.

Los críticos de las políticas de Trump dicen que el presidente está confundiendo el problema deliberadamente y explotando el bienestar de los niños, ya que lleva a casa su política de inmigración de tolerancia cero.

“Ha abusado deliberadamente de los niños para obtener una ganancia política”, dijo David Leopold, expresidente de la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración.

“[Trump] dijo una mentira, es una mentira intencional para que los medios y los analistas se enfoquen en algo que no es cierto y su base lo crea”, dijo Leopold.

El dilema de los niños no acompañados que cruzan la frontera es la última tormenta de inmigración impulsada por la Casa Blanca de Trump, e incluye restricciones de viaje para personas de algunas naciones musulmanas y la incertidumbre que enfrentan los destinatarios de DACA: inmigrantes indocumentados traídos a Estados Unidos cuando eran niños.

El tema vuelve a plantear la cuestión de si la determinación de Trump de endurecer las leyes de inmigración entra en conflicto con los valores fundamentales del país y con un deber humanitario más amplio para proteger a los niños.

En el mismo tuit del sábado, Trump también escaló su retórica de inmigración de una manera que probablemente incendie más la atmósfera política que hará que cualquier resolución del problema sea aún más elusiva, cuando Trump aseguró que tanto la cadena de migración y la lotería de visas deben terminar y que la construcción del muro fronterizo debe continuar, destacando los aspectos más divisivos en un debate que ha estado sacudiendo la política de los EE. UU. durante más de una década.

- Lauren Fox y Tal Kopan de CNN contribuyeron con este reporte.