(CNN) - En julio, el fiscal general de Pensilvania, Josh Shapiro, le escribió una carta personal al papa Francisco, alertándolo de que “una investigación comprehensiva” hecha en su oficina, había encontrado “abusos sexuales generalizados y un encubrimiento generalizado por líderes de la Iglesia católica”.

Shapiro dijo que nunca recibió una respuesta.

El vaticano se pronunció este jueves. Un comunicado de la oficina de Prensa tilda de “criminales” los abusos de los curas en Pensilvania.

Las seis diócesis de Pensilvania nombradas en el mordaz reporte del jurado investigador recibieron copias del documento de 800 páginas en mayo, según Cruz News. Antes de que el reporte fuera publicado este martes, el cardenal Donald Wuerl, uno de los más altos aliados del papa Francisco y exarzobispo de Pittsburgh, tenía un sitio web detallado preparado para defenderse de las acusaciones de que protegía a sacerdotes abusivos. (El sitio web fue eliminado el martes tras una protesta de los católicos).

Imagen de archivo. A pesar de haber sido informado anteriormente por el fiscal general de Justicia de Pensilvania, el papa Francisco no se ha pronunciado sobre el caso de abusos sexuales en EE.UU.

Entonces, la idea de que el Vaticano fue cogido fuera de guardia por el explosivo reporte o que necesita más tiempo para procesar esto es cada vez más difícil de entender, pues se trata del silencio del papa sobre este tema. Después de todo, este es un pontífice que ha castigado a los medios por ignorar las muertes de personas sin hogar.

¿Cuál es el umbral de víctimas que tendría que haber para que el Vaticano responda rápidamente al reporte del jurado investigador? ¿2.000 niños? ¿3.000?.

¿No son suficientes los 1.000 niños abusados a manos del clero católico para garantizar un comentario del Santo Padre?.

Aparentemente no.

“No tenemos comentarios en este momento”, dijo este miércoles Paloma García Ovejero, subdirectora de la oficina de prensa del Vaticano. El jueves, el Vaticano volvió a declinar hacer un comentario.

Entre tanto, en Estados Unidos y en otras partes del mundo, la presión continúa sobre el papa Francisco para que enfrente rápidamente una crisis en aumento que se ha esparcido por varios continentes, desde Australia hasta América Latina.

En Estados Unidos, católicos tanto liberales como conservadores mostraron una rara unidad al presionar al papa Francisco para que responsa al reporte del gran jurado de Pensilvania.

“El silencio del Vaticano es perturbador”, dijo Massimo Faggioli, profesor de teología en la Universidad Villanova de Pensilvania. “No creo que el papa necesariamente tenga que decir algo hoy. Él necesita entender la situación. Pero alguien del Vaticano debería decir algo”.

Faggioli señaló que el miércoles era feriado nacional en Italia, y que las oficinas de muchas iglesias estaban cerradas. Pero también subrayó que era bien conocido que el reporte del gran jurado de Pensilvania, que estaba en trabajo desde 2016, sería publicado este martes.

“No creo que allá en Roma ellos entiendan que no es solo una continuación de la crisis de los abusos sexuales en Estados Unidos”, dijo Faggioli. “Este es un capítulo completamente diferente. Debería haber gente en Roma contándole al papa esta información, pero no hay, y este es uno de los grandes problemas en este pontificado… y está empeorando”.

Matthew Schmitz, editor de First Things, un diario católico conservador, dijo: “Francisco ha sido injustamente atacado a veces por su respuesta al abuso sexual del clero. Pero su respuesta ha sido decepcionante. Espero que se pueda crear suficiente presión como para actuar para investigar estos problemas".

A principios de este mes, Schmitz fue uno de los varios jóvenes católicos que le escribió una carta abierta al papa, diciéndoles que estaban enojados por otro caso de abuso: las acusaciones contra el excardenal Theodore McCarrick, exarzobispo de Washington y uno de las figuras más poderosas en la iglesia de Estados Unidos.

McCarrick, que recientemente renunció al Colegio de Cardenales de la iglesia, ha sido acusado de acosar sexualmente a jóvenes niños y seminaristas, algo que él niega.

Schmitz y otros católicos dicen que aunque muchos curas hayan castigados por abusar de menores, los obispos que encubrieron los crímenes han escapado del castigo durante mucho tiempo, un punto al que le hizo eco el reporte del jurado investigador de Pensilvania en su reporte.

"Los sacerdotes violaron niños y niñas, y los hombres de Dios que eran responsables de ellos no solo no hicieron nada, sino que lo ocultaron durante décadas”, dijo el jurado investigador. “Monseñores, obispos auxiliares, obispos, arzobispos, cardenales han sido protegidos en su mayoría; algunos de los nombrados en este informe han sido promovidos”.

¿Qué puede hacer el papa?

Bajo la ley canónica, que gobierna la Iglesia católica, el papa tiene el poder de despedir o castigar a los obispos.

Pero la ley canónica es difusa sobre cuándo, exactamente, deben llevarse a cabo los castigos o despidos, dicen expertos. La ley tampoco tiene crímenes concretos o castigos correspondientes, dice el reverendo Hans Zollner, psicólogo de la Universidad Pontificia Gregoriana en Roma.

Y encima, hay unos 5.100 obispos en todo el mundo, según Zollner, y sería poco práctico esperar que el papa personalmente lo monitoree a cada uno de ellos e investigue cada acusación de abuso o negligencia.

Otras oficinas en el Vaticano tienen el poder de comenzar investigaciones, pero no está claro si estas tienen el poder de disciplinar a los obispos, dice Zollner.

“Lo que se necesita es una revisión completa a ese sistema”, dice Zollner, “al menos en la parte penal del Código de la Ley Canónica”.

Este jueves, el cardenal Daniel DiNardo, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, dijeron que los obispos habían empezado a delinear un plan que le pediría al Vaticano lanzar una investigación contra McCarrick, que haga más fácil el informe del abuso y la mala conducta de los obispos y que abogue por "mejores procedimientos" para resolver las quejas contra los obispos.

“El primer criterio des una independencia genuina”, dijo DiNardo. “Cualquier mecanismo para abordar cualquier queja contra un obispo debe estar libre de prejuicios o influencia indebida por parte del obispo. Nuestras estructuras deben impedir a los obispos disuadir las quejas contra ellos, obstaculizar su investigación o desviar su resolución ".

En Estados Unidos tres obispos han renunciado en 2015 tras acusaciones de que ellos cubrieron casos de abuso sexual en el clero.

Después de una reunión de emergencia en Roma en mayo, 31 obispos de chile presentaron sus cartas de renuncia, una acción sin precedentes en la iglesia moderna, según un portavoz de la Iglesia. El papa había llamado a los obispos del país a Roma después de que recibiera un reporte de 2.300 páginas detallando abusos sexuales por parte de sacerdotes en Chile. Francisco ha aceptado la renuncia de cinco de los obispos.

Después del reporte judicial de Pensilvania, ninguno de los obispos nombrados en el reporte ha presentado su renuncia. Al menos no públicamente.