(CNN) - Considera lo que ocurrió la última semana en Estados Unidos.

El miércoles, un hombre blanco con un historial de violencia mató a tiros a dos ciudadanos negros, aparentemente al azar, en una tienda Kroger de Kentucky después de un fallido intento de irrumpir en una iglesia negra. 

Luego de que bombas por correo fueran enviadas a personas que han cuestionado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el viernes fue arrestado un sospechoso, un hombre que ha criticado a demócratas y grupos minoritarios con mensajes de odio en internet.

Y el sábado por la mañana, mientras gritaba frases antisemitas, un hombre abrió fuego en una sinagoga de Pittsburgh, matando a 11 personas.

Esos tres incidentes en 72 horas comparten una cosa: odio.

"Es algo terrible, terrible lo que está pasando con el odio en nuestro país y francamente en todo el mundo", le dijo Trump a reporteros el sábado antes de abordar el avión presidencial para dirigirse a un evento político en Indiana.

Muerte en la tienda

Primero intentó entrar a una iglesia en Jeffersontown, Kentucky. Se trataba de la Primera Iglesia Bautista, predominantemente negra, y Gregory Bush supuestamente golpeó la puerta y trató de abrirla, según reportó WDRB, afiliada de CNN.

Bush, un hombre blanco de 51 años, no logró entrar. Las puertas tenían seguro.

Luego, Bush se dirigió a una tienda Kroger, donde el supuestamente le disparó a dos personas negras. La primera víctima fue Maurice Stallard, de 69 años, quien estaba con su nieto de 12 años comprando una cartulina para un proyecto escolar. La segunda víctima fue Vickie Jones, de 67 años, asesinada en el estacionamiento durante la huída de Bush.

Una empleada de la tienda Kroger llora tras el tiroteo del miércoles.

Bush tiene una historia de enfermedades mentales, ha hecho amenazas racistas y repetidamente llamó a su esposa con la palabra con N, un insulto contra la comunidad negra en Estados Unidos, según reportó WDRB. Él cuenta con largo historial criminal que incluye violencia doméstica, reportó la estación.

Bush se encuentra bajo custodia y enfrenta potenciales cargos por violaciones a los derechos civiles, como crímenes de odio, dijo el viernes Russell Coleman, fiscal federal para el distrito occidental de Kentucky.

Terror en el correo

Cuando ocurrió el tiroteo de Kentucky, aumentaban los nervios en la nación por un creciente número de paquetes sospechosos enviados por correo.

El primero fue descubierto la tarde del lunes en la casa del multimillonario y donador liberal George Soros. La mañana del miércoles, el Servicio Secreto dijo que otros dos paquetes habían sido encontrados: uno dirigido a la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, y otro al expresidente Barack Obama.

Un integrante del escuadrón antibombas de la policía de Nueva York afuera del Time Warner Center.

Cuatro más serían hallados al finalizar el día, incluyendo uno enviado a la oficina de CNN en Nueva York, lo que obligó a la evacuación del edificio Time Warner Center.

El paquete enviado a CNN - el primero de dos - iba dirigido al exdirector de la CIA John Brennan.

El viernes se supo de más paquetes, y luego el arresto de Cesar Sayoc, un hombre de 56 años de la Florida. Autoridades federales dijeron que el hombre envió en total 14 paquetes con bombas de fabricación casera, ninguna de las cuales detonó, pero todas reales.

Las inclinaciones políticas de Sayoc eran exhibidas con pasión y a la vista de todos. Su camioneta Dodge blanca estaba llena de estampas y mensajes a favor de Trump y con prominentes liberales marcados con mirillas. Una pegatina con la leyenda "CNN Apesta" también estaba en la camioneta.

Un antiguo jefe de Sayoc dijo que el hombre se consideraba como un supremacista blanco. En internet, con dos cuentas de Facebook y tres en Twitter, Sayoc publicaba fotos provocativas y memes atacando liberales, además de teorías conspirativas.

Masacre en una sinagoga

La mañana del sábado llegó con noticias de un tiroteo masivo en una sinagoga de Pittsburgh.

Un hombre que gritaba frases antisemitas irrumpió en la sinagoga Árbol de la Vida en el barrio de Squirrel Hill y abrió fuego, matando a 11 personas. Seis personas resultaron heridas en el ataque, pero dejó muchos más dolientes.

Kate Rothstein, mira a Tammy Hepps abrazar a Simone Rothstein, de 16 años, después del tiroteo en la sinagoga.

Robert Bowers, de 46 años, fue identificado como el atacante y arrestado. Él había expresado con frecuencia su odio contra los judíos en redes sociales, dijo un funcionario de seguridad.

Publicaciones en redes sociales contra judíos que se cree son de Bowers son un foco de la investigación, dijo un funcionario de seguridad a CNN.

Bowers también publicó contenido xenófobo, acusando a los judíos de ayudar a transportar a integrantes de las caravanas de migrantes en Latinoamérica.

El secretario de Justicia de Estados Unidos, Jeff Sessions, dijo que Bowers enfrenta acusaciones de crímenes de odio y otros cargos federales que podrían acarrearle la pena de muerte.

¿Ahora qué sigue?

Trump le dijo a reporteros en Maryland que el tiroteo en Pittsburgh fue "una cosa terrible, terrible".

Él ofreció mensajes de apoyo en Twitter y dijo tras la masacre que "Todo Estados Unidos está de luto".

Un integrante de las fuerzas de seguridad responde al tiroteo en la sinagoga.

"Este malvado ataque antisemita es un ataque contra la humanidad. Tendremos que trabajar todos juntos para extraer el veneno del antisemitismo de nuestro mundo. Debemos unirnos para vencer el odio", escribió el presidente.

Sessions prometió "aplicar toda la fuerza de la ley contra cualquier persona que viole los derechos civiles del pueblo estadounidense".

Cientos de personas se reunieron el sábado por la noche en una vigilia en Squirrel Hill para llorar a las víctimas del tiroteo en la sinagoga y dar su apoyo a la comunidad judía, dijo la afiliada de CNN, KDKA.

El duelo continuará el domingo mientras las distintas comunidades de todo el país practican su fe. Verán juegos de fútbol americano - los Pittsburgh Steelers juegan en casa - y el crucial quinto partido de la Serie Mundial.

Los programas de debate este domingo tratarán de analizar los eventos de la última semana y lo que significarán para el futuro de Estados Unidos.

Pero las víctimas seguirán viviendo la tragedia mucho después de esas 72 horas cargadas de odio.