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India

6 encuentros con tribus aisladas: los resultados suelen ser violentos

Por Rob Picheta

(CNN) — Es casi seguro que ellos no lo saben, pero las vidas de los miembros de una tribu aislada en una isla ultra remota en la Bahía de Bengala ahora están —de una forma poco común e inoportuna— en el ojo del huracán.

El misionero estadounidense John Allen Chau parece haber sido asesinado por los sentineleses, una tribu no contactada con un historial de asesinatos de intrusos no deseados, y una comunidad que no tiene relación alguna con el mundo exterior.

Representan a algunas de las últimas personas en la Tierra cuyo modo de vida permanece completamente inalterado por la civilización moderna.

Pero no están del todo solos. Hay alrededor de 100 tribus de este tipo en todo el mundo, dijo Jonathan Mazower de Survival International, que hace campaña para la protección de tribus aisladas.

La mayoría se encuentra en la selva amazónica, mientras que algunos grupos menos comprendidos existen en Nueva Guinea, en bosques y en otras islas alrededor del mundo. Estos nómadas cazadores-recolectores evitan a la sociedad industrial a cualquier costo, y en las ocasiones en que la modernidad llega, los resultados suelen ser violentos.

“A veces tendrán en su memoria colectiva una masacre, un incidente violento, una enfermedad o una epidemia; muy a menudo, hay razones bien fundadas para que estas tribus no quieran tener nada que ver” con el mundo exterior, le dijo Mazower a CNN.

Cuando ocurre el contacto, puede resultar fatal: las personas de las tribus atacan con frecuencia a los intrusos y también pueden ser víctimas de enfermedades comunes como la gripe, para la cual no tienen inmunidad. “A menudo, son muy temerosos de los forasteros, con muy buenas razones”, dijo Mazower.

Sentineleses

Chau no es la primera persona en caer víctima de los sentineleses después de inmiscuirse en su isla Sentinel del Norte, en la que es ilegal que los forasteros entren. De acuerdo con Survival International, en 2006, miembros de la tribu mataron a dos cazadores furtivos que habían estado pescando ilegalmente en las aguas que rodean su isla natal luego de que su barco quedara a la deriva. Dos años antes, a raíz del devastador tsunami de 2004 en el Océano Índico, un miembro del grupo fue fotografiado en una playa de la isla, disparando flechas a un helicóptero enviado para verificar su bienestar.

Expediciones se hicieron con frecuencia a la isla en los años 80 y 90, donde a menudo se dejaban regalos para su gente, pero desde entonces se han dejado de hacer. Según el censo de la India de 2011, solo se estimaba que 15 sentineleses permanecían en la isla. Según el Ministerio de Asuntos Tribales del país, el gobierno de la India se ha adherido a una política de “observación y no intromisión” para garantizar que cazadores furtivos no ingresen a la Isla Sentinel del Norte.

Kawahiva

A menudo en movimiento a través de Mato Grosso, Brasil, esta tribu dejó herramientas y piezas de sus hogares como las únicas pistas de su existencia durante décadas. Pero en 2013, un empleado del gobierno brasileño tuvo un encuentro casual con el grupo, capturándolos en video por primera vez. En el clip, los miembros de la tribu caminan a través del bosque desnudos y con flechas, antes de huir cuando sienten que hay un extraño cerca.

Pero este no fue el único contacto que los kawahiva han tenido con personas del mundo exterior. “Se piensa que probablemente no queden más de 30, los otros fueron masacrados por campistas y madereros”, explicó Mazower. Y su futuro es incierto, ya que el área que rodea su territorio se está despejando rápidamente para el trabajo agrícola. “Su situación es probablemente la más urgente ahora de cualquier tribu no contactada, porque la parte de Brasil donde viven es extremadamente violenta”, agregó.

Tribu del valle del río javary

En agosto, otra tribu no contactada en el Amazonas fue filmada por primera vez. Una cámara de dron captó a personas de la tribu en el valle del río Javery, aunque ninguno parece darse cuenta del dron. Una de las figuras lleva una lanza o un palo, mientras que otras cuatro o cinco están cerca de lo que parece ser una estructura de paja.

El área a lo largo de la frontera Brasil y Perú es el hogar de muchos de los grupos aislados del mundo. “No es que nunca hayan tenido contacto con el mundo exterior, tienen contacto con otros grupos de la zona, y pueden ser amigos de ellos o casarse con ellos”, explica Evan Killick, un profesor de antropología de la Universidad de Sussex, que ha estudiado tribus de la zona. “La razón por la que están aislados es precisamente por una historia de violencia y una historia de explotación”, dijo.

Xinane

A diferencia de la mayoría de las tribus no contactadas, este grupo inició un primer encuentro con el mundo circundante. Un extraordinario video publicado por la Fundación Nacional de Indios de Brasil FUNAI muestra a los miembros de la tribu, que viven en Perú, abandonar sus viviendas para solicitar plátanos a los aldeanos cercanos.

“Uno de los jóvenes pregunta a los funcionarios brasileños “¿rani mi mulher? “(¿Dónde están sus mujeres?)”, explicó Giancarlo Rolando, un antropólogo de la Universidad de Virginia que ha estudiado la tribu. “En esos videos, también es posible ver a un joven con un rifle que aparentemente fue incautado de un grupo de forasteros que ingresaron a su territorio”.

“Como muchos otros pueblos indígenas de la Amazonia, estos pueblos son cazadores de arco”, agregó. “También siembran huertos, en su caso el principal alimento básico es el maíz, aunque también siembran yuca y plátanos. Además, pescan y cosechan productos forestales como hongos, frutas, plantas medicinales y hojas de palma para techos. Su patrón residencial tradicional es vivir en casas largas, construidas en las cimas de las colinas”. Desde ese encuentro, los agentes de FUNAI han trasladado a los Xinane a un asentamiento cercano.

Waorani

En 1987, un obispo católico y una monja con la intención de difundir la palabra de Dios tuvieron un destino similar al de Chau a manos de los waorani, un grupo de amerindios nativos en Ecuador. El obispo Alejandro Lavaca y la hermana Inés Arango fueron sacrificados por la gente de las tribus de manera brutal, sus cuerpos fueron clavados en el suelo por 21 lanzas de madera y sus heridas las rellenaron con hojas para detener el flujo de sangre, informó The Washington Post en ese momento.

Desde entonces, se ha contactado a la mayoría de la tribu y muchos se han visto obligados a mudarse debido a la exploración de petróleo en sus tierras, dice Survival International. El grupo se ha enfrentado ocasionalmente con el cercano taromenane, una pequeña sección de los waorani que ha permanecido sin contacto, especialmente en 2013, cuando dos miembros de las tribus waorani fueron asesinados por un miembro del grupo taromenane.

Ayoreo

Si bien la mayoría de los miles de miembros de la tribu ayoreo se han contactado y se han incorporado a la sociedad en general, los últimos miembros que se han mantenido aislados representan la última tribu no contactada que queda en América del Sur fuera de la Amazonia, dice Survival International. Gran parte del grupo fue expulsado de su bosque por las expediciones misioneras fundamentalistas estadounidenses en la década de 1970, quienes divisaban sus campamentos desde lejos y hacían contacto. “En esos encuentros murieron varias personas y muchas ayoreos murieron más tarde debido a enfermedades”, dijo Mazower.

La enfermedad es una gran amenaza para las tribus no contactadas de todo el mundo.”Estamos hablando de cosas como la gripe o el sarampión, porque no tienen anticuerpos ni inmunidad, por lo que a menudo son fatales”, agregó. Docenas de ayoreos murieron a causa de enfermedades respiratorias en los años ochenta.

Grupos como Survival International intentan crear conciencia sobre la difícil situación que enfrentan las tribus poco conocidas, muchas de las cuales están en riesgo por las plantaciones, la deforestación y la violencia.

Mientras que los sentineleses están protegidos por las leyes indias que hacen que sea ilegal entrometerse en su isla, la mayoría de las personas no contactadas no tienen la misma fortuna: sus hábitats son invadidos por extraños no deseados.

“El desafío más importante, por mucho, es proteger sus tierras”, dijo Mazower. “Eso es lo absolutamente esencial. Si sus tierras están protegidas, como es su derecho según el derecho internacional, en realidad no hay razón para que no sigan sobreviviendo y prosperando”.