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Sociedad

OPINIÓN | 2020: el año en que aprendimos a apreciar la vida

Por Mari Rodríguez Ichaso

Nota del editor: Mari Rodríguez Ichaso ha sido colaboradora de la revista Vanidades durante varias décadas. Especialista en moda, viajes, gastronomía, arte, arquitectura y entretenimiento. Productora de cine. Columnista de estilo de CNN en Español. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivamente suyas. Lee más artículos de opinión en cnne.com/opinion.

(CNN Español) — Termina —¡finalmente!— el año 2020 y no vemos el momento en que —con la llegada de las vacunas— poco a poco regrese a nuestras vidas un mínimo de normalidad. Los más optimistas dicen “Solavaya 2020 y bienvenido 2021”. ¡Yo digo que pasar la página con nuevas esperanzas es, sin duda, la mejor actitud!

¡Es que 2020 ha sido un año terrible —y trágico— para millones en todo el mundo! De la noche a la mañana cambió radicalmente nuestro estilo de vida hasta el punto de que mi propia nieta de 9 años me dijo recientemente: “Ya no me acuerdo cómo vivía sin mascarillas”.

Palabras como “confinamiento”, “lockdown”, “desescalada” “antígenos”, “distancia física”, etc, forman parte de un nuevo lenguaje. Y sentirnos como “delincuentes” cuando olvidamos ponernos la mascarilla —y de pronto hemos entrado en el supermercado— es una sensación extrañísima. ¡Qué sentimiento más fuerte de culpa!

OPINIÓN | El 2020 no termina el 31 de diciembre

Tener nuevas obligaciones con nosotros mismos —y con los demás— es ahora esencial. Y una de las cosas más positivas que hemos integrado en nuestra forma de vivir: ser disciplinados y considerados.

Al tener más tiempo libre —pues trabajar desde casa establece nuevos horarios y nos queda más tiempo para nosotras— hemos comenzado a leer más y, finalmente, a disfrutar libros y artículos que llevaban tiempo esperando. Lo mismo sucede con el placer de ver películas, documentales y series (muchas maravillosas) de TV que habíamos ignorado.

¡El confinamiento tuvo de positivo esta posibilidad! Y cuando lo compartimos “en familia” puede ser un momento muy bonito. Y hasta notamos que estamos conversando más con nuestras parejas, hijos o nietos, abriendo la puerta a una cálida y nueva comunicación.

Y —más profundamente— esta soledad emocional y física (aunque en la casa estemos rodeados de familiares) nos ha ayudado a conocernos mejor y a conocer mejor a las personas que son parte de nuestra vida cotidiana. Una experiencia muy reconfortante que personalmente me ha ayudado mucho.

Sin embargo, debo confesar que estoy loca por poder viajar libremente – y, aunque veo en TV muchos documentales de viajes, cuento los días para cuando pueda verme en Londres o bajo el sol de Miami Beach ¡Qué deseos tan grandes de tomar un avión y disfrutar la aventura de un viaje!

OPINIÓN | 2020 fue una primavera espiritual de fragilidad, reencuentro y solidaridad

En medio de esta nueva vida, es muy lindo que haya nacido una mayor y profunda compenetración entre familiares y amigos. ¡Y comprender lo mucho que quiero —y que me preocupa— la salud de mi amiga Tal o mi amigo Más Cual, ha sido un bello descubrimiento en medio de este año loco! Y ha sido muy lindo que nos hayamos mantenido en contacto con ellos —especialmente en redes sociales,correos electrónicos y llamadas telefónicas— a lo largo de 2020.

En un gran número de países no están abiertos teatros, cines, eventos deportivos ni museos. En muchos lugares, los restaurantes solo permiten poco aforo en terrazas y el comer en espacios interiores está prohibido (como en Nueva York). Los grandes centros comerciales reducen la entrada de los clientes y las tiendas se ven muy vacías. Todo ello ha multiplicado muchas veces las compras por Internet y el ver funciones de teatro o conciertos —mediante compra de boletos virtuales— desde la sala de nuestra casa ¡y vestidos en chándal o ropa de andar!

Esto ha traído un cambio total en nuestro consumo y en el mundo de la moda y la belleza. ¿Para qué comprar nada elegante o nuevo si no vamos a ninguna parte? Y mientras no compramos ropa, ni zapatos, compramos todo tipo de mascarillas. ¡Y la venta de televisores gigantescos de alta definición subió 77% entre abril y junio! Y de pronto también compramos nuevos computadores portátiles y tabletas (sus ventas subieron 22 y 24% respectivamente en la primera mitad del año), y más cosas para la cocina, igual que nuevas sábanas, toallas y objetos decorativos para hacer nuestras casas más atractivas y agradables. Y todo para esas clases de cocina que tomamos en Internet, tal como hacen nuestros hijos con sus clases del colegio remotas. Un cambio muy notable en nuestro estilo de vida.

OPINIÓN | La crisis del covid-19 nos dio una oportunidad de innovación y cambio

Resumiendo: el año 2020 ha sido un año terriblemente feroz, cruel e inesperado. Y —paradójicamente— también el año en que aprendimos a apreciar la vida. A madurar. A ser menos frívolos y pensar en los demás. El año en que reorganizamos nuestros valores yafectos. Ahora estamos mucho más preparados para enfrentar 2021 con fuerza renovada y grandes posibilidades. Ojalá sea un buen año, que regrese la salud ¡y las esperanzas!